martes, 28 de febrero de 2012

DÉJAME DECIRTE (Ficción)







Déjame decirte algo que desde hace tiempo callo, déjame decirte que por muchos años que pasen y por mucha distancia que exista entre nosotros, siempre tendré algún pensamiento para tí al cabo de cada día, siempre tendré un recuerdo tuyo en cada ocasión que me pare a pensar en otros tiempos y siempre tendré un sueño contigo en las muchas noches que me voy a dormir pensando en aquello que puedo ser y no fue.
No sé que razón extraña nos niega el que podamos disfrutar el uno del otro, pero es cierto que por muchos avatares en contra que me encuentre en mi camino, siempre pensaré que algún día se alinearán los astros y se darán todas las circunstancias para que por fin nos amemos de la manera que siempre se nos negó.
Las situaciones de la vida siempre dibujan un guión diferente a lo que querrìamos en  nuestra andadura, pero a mi eso me da igual, he sabido tenerte sin poder estar a tu lado, he sabido amarte aun sin poder tocarte, he podido incluso olerte a pesar de las muchas otras fragancias que se han cruzado en tantos años sin poder notarte cerca.
Nunca me hizo falta tocar tu piel para que se me ponga el vello de punta al pensar en su tacto,  no me hace falta ver de cerca el brillo de tus ojos para saber que sientes lo mismo que yo, que la luz de tu rostro es el sendero iluminado por el que han de caminar todos mis anhelos.
Algun día, cuando llegue a esa otra dimensión en la que las almas se quedan cuando abandonan la vida tal y como la conocemos, alguien tendrá que explicarme la razón de que nosotros no tuvieramos el derecho de unir nuestras vidas siendo eso lo que siempre quisimos. Sí, alguien tendrá  que explicarme cual fue la razón por la cual yo no soy digno de poder sentir el abrazo sincero de quien siempre quiso tenerme en su horizonte.
La vida, siempre con sus malas pasadas mal repartidas y que a veces siempre tocan a los mismos, o el destino, siempre caprichoso y cebándose con quienes callan y sienten conformidad con todo,   han permitido que mis sueños de amor se conviertan en pesadillas en medio de noctámbulas batallas libradas en  la soledad de no poder tenerte.
Tengo claro que Dios no existe, y lo digo con certeza, pues creo que si en verdad Dios es  amor, no puedo entender que permita que nuestra  historia se quede en caminos que se separan y que nos condenan a estar siempre lejos el uno del otro, aunque yo sea capaz de amarte sin tenerte, aunque puede seguir emocionándome con el roce  de tu piel pese a jamás haberla tocado. Seguiré amándote como siempre lo hice, de la manera que nos dejaron, imaginando que me abrazas cuando la luz se apaga y cierro los ojos, pensando que en otro lugar, en otra vida donde no existan las barreras que aquí nos pusieron, podamos hacer realidad lo que no tuvimos en el mundo real. 

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